Mi experiencia como voluntaria este fin de semana con Cuarto Mundo ha sido bonita, enriquecedora y bastante dura, aunque me llevo una cosa clarísima : los niños son niños sean cuales sean las circunstancias que los rodeen.

No importa si sus padres trafican o si su realidad es de miseria y desatención; un niñx se muere por hacer una marioneta de cartón,escuchar un cuento o aporrear un cajón y divertirse.
No están maleados, aún son sólo eso, niñxs. Les queda algo de tiempo antes de convertirse en sus hermanos mayores o sus padres.
Mientras juegan, recortan cartulinas o escriben cuentos, están en un mundo distinto al suyo y pueden ser niñxs porque son tratados como tales.
Luego en sus casas la cosa cambia.
“Jonathan ven ” – su hermano mayor les llama.
Entonces se cuadran, se levantan como un resorte, dejan lo que están haciendo, y por un segundo se hacen mayores.El tiempo que dura la conversación su cara y su mirada cambian.
Lo que dice su hermano es ley porque son clan, son tribu y tu ahí no entras.
Tu tienes tu lugar ,que es recordarles fugazmente que son niñxs.
Mucho tiene que cambiar la política de recortes para que puedan tener un profe de apoyo en el cole, porque en su casa no hay un puto libro, ni un flexo , ni normas, ni referencias.
Hay que estar y verlo.
Un paseito por estos talleres le daba yo a los cabrones que recortan alejados de las terribles consecuencias de sus decisiones.
A recortar les ponía yo, pero con cartulinas y rotus.
#PoliticosARrecortarCartulinas