Respecto al ego siempre he pensado que hay dos tipos de personas: los que nos dedicamos al escenario y los que debían haberse dedicado al escenario.

Ahora las redes sociales refrendan mi teoría revelando la imperiosa necesidad del ser humano de aplauso y reconocimiento. Las redes son un pequeño escenario,un espacio donde vivir nuestro minuto de gloria warholiano.
Es cierto que son un arma de doble filo que intensifica la mátrix egóica en que vivimos, pero me parecen más bien una oportunidad de autoconocimiento; un espejo interesantísimo donde mirarnos como sociedad y como individuos.
No es fácil convivir y bancarse al ego. Mirarlo cara a cara.
Simplemente saber estar con esa oscuridad sin querer atajarla me parece un acto revolucionario.No hay idea más egóica que querer suprimir al ego.Luchar contra él es inútil.Somos humanos; y por tanto el ego nos habita y nos atraviesa.Cuando creemos haberlo burlado,él ha ido, ha vuelto y nos espera tomándose un chato de vino en la barra de nuestras buenas intenciones.
La observación me parece mucho más interesante que la lucha; mejor mirarlo de frente en toda su amplitud que cerrar la cuenta en feisbuc porque no podemos manejar la idea de que necesitamos el aplauso de los demás.Cerrar el feisbuc no ataja el problema, ataja el dolor que te hace ver tu propia sombra .
Así que si se utilizan con consciencia las redes sociales me parecen más una oportunidad que un problema.
No quiero cambiar mis mecanismos,no creo mucho en el cambio por rechazo o negación, me parece más real observarlos y convivir con ellos porque me dan una dimensión más real de lo que soy.Con mis luces y mis sombras.
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