Yo me gano la vida con las piernas abiertas y haciendo ruido.
He pasado toda mi vida laboral dando golpes en posturas “poco femeninas” tocando percusión y batería y dado clases de ambos instrumentos .Después de haber impartido unas 10.000 horas de clase a hombres y mujeres de estratos sociales y edades muy dispares tengo alguna cosilla que decir,
Por ejemplo puedo decir sin miedo a equivocarme que las mujeres tienen más contacto con el ritmo porque nuestros juegos infantiles incorporan melodía ritmo y movimiento y los juegos infantiles de los niños están más centrados en los deportes o destrezas físicas.
Sin embargo y pese a que las mujeres tenemos más ritmo, en general, el segundo dato significativo es que tocamos a un volumen mucho menor.
Esto os parecerá una obviedad pues tenemos menos fuerza que los hombres, pero me gustaría puntualizar que para tocar percusión lo determinante no es la fuerza sino el control de la misma.
Hecha esta puntualización debo decir que los hombres tocan SIEMPRE MUCHO MÁS FUERTE que las mujeres independientemente de su destreza.
Sin paños calientes vengo a decir que los tíos tocan mucho más fuerte en clase aunque se les dé como el culo y que las mujeres en mis clases tocan pidiendo permiso.
¡Hola! ¿Os suena esto? ¿Por qué será?
Porque las mujeres estamos entrenadas para no hacer ruido, para no ocupar espacio, para cerrar las piernas y hablar bajito.
Sí, tocar percusión es un acto de empoderamiento para las mujeres y creo que de ahí viene este furor de batucadas y mujeres tocando tambores, porque estamos necesitando hacer ruido, reírnos a carcajadas y cagarnos en Buda. Estamos ávidas de hacer todo lo divertido, lo que nos empodera y nos hace recuperar la alegría y la dignidad de vivir. Mañana no voy a entrar a las redes porque me voy a cabrear de carteles cukis y chorradas y polémicas y políticos de todo pelaje apuntándose tantos, pero sí os digo que las mujeres vamos a gritar, a luchar a abrir las piernas y a hacer ruido. Cada vez más. Cada vez más fuerte.
PARA RECUPERAR LO QUE ES NUESTRO.
Para vivir en este mundo sin pánico.
Para que nos dejéis vivir de una puta vez.