Crónicas de la verbena. Cap.1.

Este fin de semana han sido las fiestas de mi barrio que cada año se engalana por San Antonio frente a los frescos de Goya en una estampa madrileña sin igual.
Yo tengo debilidad por las señoras mayores, eso ya lo sabéis, pero si hay algo mejor que una señora mayor es una señora mayor vestida de chulapa.
Estos días he visto casi un centenar de señoras maravillosas vestidas de chulapas;preciosas chulapas con gafas de ver.
Señoras engalanadas y poderosas luciendo palmito con su clavel y su pañuelo, moviéndose con la corporalidad cautivadora y única de las señoras mayores.
En el mundo chulapesco hay un extremo muy raro.En Andalucía y otras zonas de España el traje regional se luce con orgullo por mujeres de todas las edades pero aquí en Madrid se polariza y sólo quedan dos modalidades: chulapas de 60 y minicastizas de 2 a 4 años.
No hay chulapas de 30.Sólo señoras y chulapillas de 90cmts.
La chulapa de mediana edad sencillamente no existe. Reivindico la chulapa de 30!!
En cualquier caso amo la feria con sus señorxs impecables, sus puestos de gallinejas y entresijos y Sara Montiel sonando a todo meter.
Es zarzuelesco y kisch a partes iguales.
Viva la feria de San Antonio y el surrealismo castizo!!!
Arriba la verbena!!!
#señoraschulapas #quemegustaunaverbena

Crónicas de la verbena. Cap.2.

Como ya os conté el fin de semana pasado estuve en la feria de mi barrio y lo hice sin tregua.Disfruté cual gorrinilla bailando, bebiendo mojito caliente y viendo a la gente montar en los cacharritos.
No me te monté en el canguro loco porque no podía parar de pensar en la tuerca que no ajustó adecuadamente Aquilino y en la normativa de calidad de la Unión Europea que no pasó el cachivache en cuestión (soy bastante paranoide).
Lo pasé pipa, pero lo que más me llamó la atención fue ver cómo la feria nos iguala a ojos de dios.
Hacía mucho que no iba a una, y me sorprendió la variedad de gente que acude: padres, abuelxs, hipsters, punkis, jips y pijazos bailaban al son de la orquesta “Sensaciones” zimbreándose sin control y poniéndose finos.
Y es que la feria apela a un rincón de nuestra memoria donde todos hemos sido felices.¿Quién no ha estado en la plaza de su pueblo cantando radio futura o héroes del silencio a voz en cuello y mazándose con alegría?
Allí sentimos esa mezcla de euforia, vergüenza y nostalgia de las fiestas del pueblo, donde bailoteabas con alegría albergando la esperanza de revolcarte en las eras con un buen mozo/a.
Por esa nostalgia coreaban juntos el sábado noche los modernos, las chonis y las señoras vestidas de chulapa.
Un crisol sin igual que nos recuerda que la orquesta, la ficha roja del canguro loco y el humazo de los churros nos hace uno a los ojos del señor 
‪#‎quemegustaunaverbena